LA ORGANIZACIÓN DE LA SOCIEDAD ANDINA

El Inca.
Era la máxima autoridad del Tahuantinsuyo . Los cronistas lo presentaron como un rey al estilo europeo, es decir, individual. El Inca era considerado hijo del sol. Por lo tanto, era una divinidad y un mediador entre el

mundo de los vivos y el de los dioses. Como máxima autoridad, el Inca cumplía importantes funciones. En el ámbito económico, organizaba a la población para obtener recursos y realizar grandes obras públicas. En cuanto al aspecto político establecía alianzas y declarabas guerras. La esposa principal o Coya
pertenecía al mismo grupo o panaca del Inca; por ello, fue considerada como hermana del Inca.


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La Elite Cusqueña.
Estuvo conformada principalmente por los parientes de los Incas . Cada Inca fundaba una panaca o familia que incluía a sus esposas, hijos y a todos sus descendientes. Las panacas tenían un gran poder, y entre ellas se elegía al futuro Inca. Sus miembros llevaban unas enormes orejeras de oro como distintivo, por lo que eran conocidos como orejones. También estaban los “nobles de privilegio”, producto de la generosidad del propio Inca, quien les otorgaba la nobleza como agradecimiento por algún trabajo llevado a cabo en su beneficio.
El Curaca.
Era la máxima autoridad al interior del grupo étnico. Su poder se sustentaba en la capacidad para organizar a la población en una serie de tareas que iban desde la obtención de recursos en áreas lejanas hasta la construcción de caminos y limpieza de acequias. Entre sus funciones estaba la repartición de tierras entre los miembros de su comunidad y la administración de los bienes comunales. Presidía los rituales agrarios y era el intermediario con los dioses locales. El cargo de curaca no era hereditario, sino que se daba tras una selección en el interior del ayllu.

Las Clases Populares.
Los ayllus distribuidos por los cuatro suyos conformaban las clases populares del Tahuantinsuyo. Dentro de este grupo, que era la base de la pirámide social, se podían distinguir varias categorías: artesanos, comerciantes, agricultores, pescadores y ganaderos.

v El Ayllu: una gran organización
Toda la población andina estaba organizada en ayllus desde tiempos preincaicos. Esta familia ampliada, que reconocía un antepasado común, estaba unida por vínculos de parentesco y de reciprocidad, además de compartir una misma autoridad: el curaca. Sus miembros vivían dispersos por montañas y valles en busca de una mayor variedad de recursos de acuerdo

con el piso ecológico.

Los Hatun Runa.
La actividad principal a la que se dedicó fue la agricultura. Ellos conformaban la mayoría de la población, por lo que el Inca obtenía de este grupo la mano de obra que necesitaba para el desarrollo del Tahuantinsuyo.

Los Mitimaes.
Eran los pobladores que, junto a sus familias y jefes locales, eran trasladados por un tiempo determinado hacia otras regiones para cumplir ciertas tareas asignadas por su grupo étnico o por el Estado. Cuando eran trasladados por el Estado, servían para varios propósitos, como poblar una región para explotar mejor sus recursos o formar colonias militares en zonas recién anexadas o muy conflictivas.

Los Yanas.
Eran poblaciones extraídas de sus grupos de origen para realizar una serie de tareas productivas a tiempo completo; pasaban a depender directamente del Inca, quien se encargaba de su vivienda, su vestido y su alimentación.

Las Acllas.
Eran mujeres que, desvincuadas de su ayllu pasaban a depender del Estado. Vivían en los acllahuasis, bajo la autoridad de las mamaconas, donde aprendían diversas labores, como la elaboración de textiles y la preparación de chicha. El Inca podía tomarlas como esposas secundarias u obsequiarlas a personas a quienes quería recompensar por sus servicios.

LA ADMINSITRACION INCA